miércoles, 16 de abril de 2014
HABLANDO DE FÚTBOL Y OTRAS PENDEJADAS
jueves, 6 de marzo de 2014
Pongale la cara al voto
lunes, 6 de enero de 2014
PETRO: la diligencia de la justicia al servicio de quienes la necesitan
miércoles, 25 de septiembre de 2013
TODO POR UN TRAPO
jueves, 26 de julio de 2012
LA CULPA ES DE LA VACA
domingo, 8 de abril de 2012
REFLEXIONES DE SEMANA SANTA
Termina la semana santa, hoy domingo de Resurrección me pongo a hacer un balance de lo que significó esta celebración festiva para mi. Resultado: medio closet desocupado por cuenta de la limpieza que hice, cuarto limpio, aunque hacen falta detalles, Volví a jugar Juegos de Nintendo 64 gracias a un emulador que me pasaron, conocí el Centro Comercial Calima (para quienes no saben o leen de otras locaciones, es un Centro Comercial cerca al centro histórico que fue recientemente abierto), entre mas actividades menores.
Pero quizá lo mas importante de todo fue la claridad con la que pude ver esta celebración que no representa nada para mi, al menos desde un punto de vista espiritual. Ver como desde la propia casa, hasta los medios de comunicación se ponen del lado de la iglesia para conmemorar una fecha, es sentirse ultrajado y maniatado debido a que se expone uno a las reprimendas de la sociedad al hacer algo que vaya en contra de la moral y las buenas costumbres en Colombia.
No me gusta que me obliguen a creer en algo en lo que tengo serias dudas, leía un tweet diciendo que si no éramos católicos, mejor nos quedáramos quietos y callados, ¿acaso en esta nación no existe la libertad de expresión? O por el contrario las libertades civiles se cancelan debido a la pasión de Cristo.
Soy agnóstico por elección, mi familia es ferviente católica y no me gusta nada ver como ponen su vida y sus decisiones en manos de alguien que si bien no esta capacitado para llevarla, no es que le interese mucho hacerlo al menos de la manera adecuada. Prefiero pensar en que si las cosas están mal, hay un culpable, y puedo verle la cara, así sea en un espejo. Si las cosas salen bien, es gracias al esfuerzo nuestro, la dedicación y la constancia, sin entrar a agradecer o echar la culpa a alguien que a lo mejor, quien sabe, no exista mas que en nuestra conciencia colectiva.
Es mi deber recordar, en mi condición de actor de la sociedad, que este es un país laico, en el que ninguna religión tiene mas peso que las demás, en la que prima la razón y la ley, no la fé y la oración.
Este tipo de celebraciones me confirma cuan lejos estamos de una Colombia democrática, justa y laica.
PS: En este post hablé del laicismo, en el próximo espero hablar de democracia y justicia con una carta abierta.
martes, 31 de enero de 2012
EL ORGULLO DE SER BOGOTANO.

Hace algún tiempo, me llegué a hacer una pregunta muy seria: ¿será que me ando aburriendo de ser una persona honrada y medianamente productiva en la sociedad? Decidí hacerme el juego mental (experimento mental lo llamaría Einstein) de ponerme a responder afirmativamente a ver hasta donde llegaba.
Al pensar que hacer si no quería ser ni un humilde asesor comercial, ni un oficinista de tiempo completo, ni mucho menos un barman de un café con piernas, empecé a maquinar la idea de hacer algo que me diera plata, pero que no fuera ni traqueto, ni guerrillo ni matón de tiempo completo, a lo que también renuncié a mi anhelo reprimido de ser ladrón profesional de bancos.
Decantando opciones llegué a la conclusión de que solo podía tener futuro en dos “profesiones”, curiosamente muy de boga hoy día, una es la de ser pastor de iglesia cristiana, como bien lo decía un anuncio de periódico, un negocio rentable que lo pone a uno en las altas esferas del poder social y económico, al poder llegar a múltiples personas con un discurso que no solo va a conmocionarlos, sino que los va a convertir en creyentes de la palabra de un ser supremo que nos guía y nos lleva a todos a la redención divina, alejados de toda tentación material, mientras mis arcas se llenan de humildes donaciones que hacen que mi vida sea un poco mas comoda, con tan solo un par de vehículos, un pequeño hospedaje con sauna y dos sirvientes y humildes vacaciones en algún lugar fuera de esta nación.
La otra opción, que a su vez es la misma razón por la que escribo este post, es la de volverme político. Nada debe ser mas sabroso que repartir puestos a diestra y siniestra a los amigos, sacando tajada de cada contrato, cada adjudicación y cada obra, trayendo el bienestar a mis conocidos mientras el país se hunde en su propio orgullo.
Pero bueno, digamos que quisiera ser un político “honesto” (lo cual seamos sinceros, no es posible) y decidiera lanzarme a la alcaldía de esta triste, abnegada y no siempre bien ponderada ciudad de Bogotá. Lidiar desde el palacio Lievano todo lo que aqueja a la ciudad no debe ser fácil de digerir: los trancones de toda la ciudad, un sistema de transporte masivo que es medianamente eficiente en cuando a la movilización de pasajeros, pero en ningún momento apela a la dignidad humana ni trae mejoras en cuanto al respeto y la tolerancia que debemos tener con nuestros conciudadanos, delincuencia rampante, expresada en la creciente precepción de inseguridad, cifras de criminalidad bastante altas y por razones ridículas, descomposición social al ver como esta de moda ser ñero, malmirado y bastante tropelero, alto subempleo que nos muestra que en esta ciudad estamos llenos de vendedores ambulantes, pobre estado de la malla vial que hace que hasta uno brinque en un Transmilenio (es en serio, que día un articulado cogió un hueco por la autonorte y nos hizo brincar a todos), entre muchas otras fallas que presenta nuestra ciudad en cuanto a competitividad, inclusión social y falta de control sobre las pocas ideas buenas que se tienen aquí.
Pero sigamos con la idea, yo digo que en caso de iniciar una campaña politica atacaria el que es para mi, el principal problema que aqueja a la ciudad. Lo que sucede es que este no radica ni en los contratistas que se tumban la plata y se van a viajar a Dubai, ni los entes de control que terminan siendo gestores del desangre social y económico. Tampoco es culpa de nuestros gobernantes que poco hacen para que la ciudad sea mejor, solo intentan imponer una visión particular que dura lo que dura el gobierno, y al siguiente todo se va al caño para empezar de ceros.
El problema real es la gente que vive en Bogotá.
Si pudiéramos tomar las estadísticas del DANE, veríamos que en Bogotá hay gente de TODO el país, extranjeros y no falta uno que otro orco que deambule por la ciudad mostrándose como una diva. Uno ve Boyacences, pastusos, paisas, caleños, Barranquilleros, San Andresanos, Chocoanos… y la lista sigue hasta extenderse a toda la geografía nacional, venidos a la capital digo yo con un mismo objetivo: tener una mejor vida. Las circunstancias para tomar tal decisión son variadas, desde razones de simple conveniencia, hasta tan desafortunadas como el desplazamiento forzado.
Yo soy hijo de una Bogotana y un “guataviteño” (si es que así se dice a los oriundos de Guatavita), pero puedo decir que soy, junto con mis primos y mi hermano, la primera generación que se cría netamente en Bogotá. Mi padre es una persona que se siente muy Bogotano, ya que esta ciudad le ha dado a el y a su familia todo lo que tienen hoy día, y mi señora madre, a pesar de haber sido criada en el Tolima, también vive muy agradecida con la ciudad y por todo lo que esta le ha ofrecido.
Cosa contraria es la que he visto en muchas partes y representada en muchas personas. Odian a Bogotá, tiran papeles en el suelo, maldicen del clima, del trafico, de los buses, de los centros comerciales llenos, de los hospitales y hasta de los mismos Bogotanos, anhelan estar de nuevo en su tierra, van a ella cada vez que pueden y regresan con esa nostalgia de “es que en mi tierra todo es tan bello”, volviendo a maldecir de la “nevera” (como los costeños suelen llamar la ciudad) y de todos esos “rolos” que deambulan por la urbe.
Yo soy Bogotano, he vivido toda mi vida aquí y no hay ningún otro lugar que me haya dado tanto como esta ciudad. Me gusta la urbe, lo que la compone, me gusta que es una ciudad que trata de estar a la vanguardia, me gusta que es una ciudad abierta a todo el mundo, donde no lo miran mal a uno por ser extranjero, donde se habla el español mas neutro del planeta, donde en 15 minutos pasas de un ambiente colonial a una urbe moderna y dinámica, donde los mejores paisajes urbanos se ven en los lugares mas deprimidos, de donde salen mujeres hermosas (mi novia es una de ellas) y hay muchos lugares claves que visitar y conocer, museos, iglesias (aunque soy agnóstico, la arquitectura de estos lugares es fascinante), edificios emblemáticos, parques, restaurantes, bares, centros comerciales a la altura de los mejores del mundo entre muchas otras ventajas que tiene el vivir en una urbe que intenta proyectarse como una megapolis de nivel mundial.
Así que viendo toda esta contradicción entre el odio de algunos y mi amor por la ciudad, mi eslogan de campaña para la alcaldía seria “EL ORGULLO DE SER BOGOTANO”.
¿Por qué así? Porque para mi no hay nada mas incomodo que una persona que no se siente orgullosa del sitio en donde se encuentra, yo no he visto a nadie con grilletes, ni puertas electrónicas en los extramuros de la ciudad para impedir la salida de todos aquellos que no se sienten a gusto con la ciudad, dejándola para quienes si queremos y creemos que una mejor Bogotá es posible, con una identidad, con un orgullo propio que nos permita decir “Somos Bogotá, la capital del país y el sitio donde mejor se vive”, sin que salga algún provinciano mala leche y nos diga que su región tiene esto y lo otro.
Con esto no quiero denigrar a ninguna persona que venga de fuera, tengo amigos costeños, paisas, boyacenses, pastusos, caleños, santandereanos, llaneros, y los aprecio porque en su mayoría son personas que quieren estar aquí, no porque les toca, como “sabiamente” alguien me ha dicho. De esta forma el que se quiera quedar aquí en Bogotá debería sentirse orgulloso de vivir aquí, de lo poco que tiene la ciudad para ofrecer y trabajar en pos de mejorar día a día la ciudad que lo ha acogido con los brazos abiertos y le ha brindado la oportunidad de ser un Bogotano por adopción.
Si en vacaciones se quieren ir para su tierra, que lo hagan, me tragian un bonito recuerdo y me cuenten muchas cosas buenas de su tierra, mientras yo me dedico a recorrer la ciudad que con sus pros y contras, es la ciudad que me ha dado todo, la ciudad que no le cierra las puertas a nadie.
Esquirla 1: Quiero aclarar que no tengo nada en contra de las demás regiones, tan solo pido respeto para mi tierra, así como respeto las culturas y tradiciones de otras regiones, que de igual manera aspiro a conocer.
Esquirla 2: Ando muy de acuerdo con la “política del amor” del alcalde Petro, pero pienso que esta debería enfocarse al amor por la ciudad, que también incluye al amor por los ciudadanos y todo lo que ofrecen.
Esquirla 3: Para la “periodista” que escribió el articulo en el diario EL TIEMPO sobre las escaleras eléctricas publicas en Bogotá, es francamente inadmisible que una persona de ese medio proponga ese tipo de “disputas” regionalistas en un tema en el que los paisas claramente nos llevan la delantera, ellos usan las escaleras para llevar progreso a sectores deprimidos, aquí las trajo una empresa privada para darle “caché” a su edificio nuevo y que ha estado lleno de controversias. Para quienes no han leido el articulo aqui les dejo el link.
miércoles, 5 de octubre de 2011
Stay Hungry, Stay Foolish
Posiblemente el día que Bill Gates muera (de corazón espero que sea en mucho tiempo) solo lea la nota, me interese por lo que hizo en vida y le desee paz a su tumba, tal y como muchos hoy son "indiferentes" a la muerte de Steve Jobs, CEO de Apple y uno de los grandes genios del mundo de la computación, pero hoy no solo me siento tocado por mi curiosidad tecnológica, me siento tocado en lo personal, debido a una anécdota que quiero compartir con ustedes el día de hoy.
Corría el año de 2009, mi vida era un desorden, tenía trabajo pero no me sentía muy a gusto con el, acababa de dejar tirada la oportunidad más clara de salir adelante en mi vida, dejándome echar de la U. nacional, tenía mucha gente a mi alrededor, pero me sentía solo, ya que nadie podía comprender la profunda decepción que sentía de mí mismo al haber fracasado en un proyecto con el cual había gastado más de 4 años.
Pero eso no era lo peor, en la parte personal sentía la mirada amenazante de mis padres, que no entendían como un muchacho que “lo tiene todo” había botado a la caneca una oportunidad que no se podía desperdiciar; por lo tanto, y con justa razón, dudaban de mis intenciones de salir adelante. Por otro lado, y aunque la vida me daba un rayo de sol en cuestiones sentimentales, seguía dando tumbos, ya que solo añoraba dos mujeres, una tenia su vida al lado de otra persona, y la otra me había hecho tanto daño, que me era imposible ser feliz completamente con ella.
En este orden de ideas solo puede surgir la pregunta de “¿Cómo hago para salir del fondo?” y casi sin proponérmelo, encuentro en una red social el video que coloco a continuación, un video potencialmente demoledor y que rompe con cualquier esquema, no es solo una bienvenida, ni una despedida, es el testimonio de alguien que hizo lo que hizo no por aprobación, no por conveniencia, sino por amor a lo que quería, el famoso video de iniciación en Stanford en el año 2005.
Desde ese momento, empecé a ver mi trabajo como una oportunidad de aprender muchas cosas, ver a mi familia en su verdadera dimensión y poder entender todos los sacrificios que habían hecho por mi, tratarme mejor y entender que si mi destino no estaba en donde había estado, por algo seria, ya que tarde o temprano la vía seria revelada. También me enseñó a que cuando se hace algo, se le debe amar, porque si no, no vale la pena, práctica que incluso me ha llevado a sacrificar cosas “buenas” con la satisfacción de que no estaba cumpliendo mis metas.
Pocas cosas me han tocado tan profundamente en la vida, y mucho menos para bien, para hacerme mejor persona, y este discurso es una de esas cosas, está lleno de mensajes, frases y anécdotas que no solo son dignas de oir y disfrutar, también son dignas de emular y repetir, ya que lo único que haría el repetir esto, es convertir al mundo en un hogar mucho mejor.
Solo los invito a que lo vean y saquen sus propias conclusiones, y tal vez entiendan por qué hoy partió un grande, no solo de la computación y los negocios, sino de la vida misma.
Disfruten el vídeo.
Stay Hungry, Stay Foolish
http://www.youtube.com/watch?v=6zlHAiddNUY&list=FL3oub3Ir3u92APV_hKD7psg&index=191
domingo, 26 de junio de 2011
EDUCACIÓN SUPERIOR CON ANIMO DE LUCRO: ¿IMPROVISACIÓN O IMPOSICIÓN?

Más de dos años después de mi salida del sistema educativo público, y ya con año y medio en el sistema educativo privado, me surgen nuevamente muchas ideas sobre lo que es la realidad de la educación en Colombia, ya con una visión más clara de lo que es el verdadero mercado del profesional y lo que en realidad cuesta ser un profesional.
Empecemos por partes, haciendo la aclaración de que ninguna entidad prestadora de servicios educativos puede ser con ánimo de lucro, llámese que todos (óigase bien, TODOS) sus excedentes operativos deben ser reinvertidos en la misma entidad; esto en la teoría debería traducirse en que los “dueños” de las universidades son personas que tienen este tipo de entidades como un bien a la sociedad, mas no como una fuente de financiación personal o corporativa.
Por otro lado vemos que por más que la industria privada lo intente, haga inversiones multimillonarias y haga apoyos directos a las universidades privadas, las universidades públicas son las mejores del país, siendo reconocidas internacionalmente muy por encima que cualquier ente privado de educación superior.
Ahora, para los que no están enterados, resulta que Colombia uno de los índices de escolaridad más bajos en cuanto a formación superior se habla, no solo en la región, sino a nivel global. Aproximadamente un tercio de los jóvenes bachilleres logran entrar a una universidad, y menos de la mitad de estos la culminan exitosamente. Tenemos una mano de obra poco capacitada, una cantidad de profesionales poco dispuestos a la investigación y un mundo demasiado competitivo que nos absorbe cada día mas, los TLC nos obligan a ser más capaces de reinventarnos, y el desempleo es un tema critico en los sectores populares, aunque para el gobierno aún no sea una prioridad.
Sin ser suficiente, Nuestro país en la última década (que curioso) ha pasado a ser el país más desigual del continente, y con puesto de honor a nivel mundial en el mismo tema (la famosa cohesión social), más de la mitad de la población está subempleada, y la línea de pobreza ataca a un gran porcentaje de nuestra población, por lo que desde hace unos años vienen implementándose reformas educativas que permitan darle educación a todo mundo, para ver si salimos de esta olla podrida en la que nos encontramos.
Desafortunadamente, no han sido más que salidas en falso. El sistema de competencias, el decreto 230 (más conocido como la ley del vago), los sistemas de créditos académicos, los diversos modelos de acreditación, la repentina expansión del SENA y ahora la reforma a la ley general de educación superior, no son otra cosa que copias a los modelos más reconocidos internacionalmente, pero no por su eficiencia, sino por todo lo contrario, estos sistemas han sido rechazados en diversos países, tales como España, Inglaterra, Italia, sin contar con otro puñado de naciones.
Este rechazo suele ser entendido en Colombia como una oportunidad de hacer las cosas bien, pero el problema es que se toman remedios foráneos para problemas internos, recayendo nuevamente en un error absoluto y la pérdida de generaciones de jóvenes que son promovidos, incentivados y graduados bajos sistemas educativos que no les proporcionan ningún soporte ni base para una vida digna y prospera.
Pero esto no parece interesarle a nuestros políticos, que se atreven a llamarse “pioneros” cuando deberían estar en cárceles por el detrimento intelectual y el desangre tecnológico que le han dado a nuestro país (¿cierto María Cecilia? Apenas un año después de tu nefasto ministerio no queda sino la basura que regaste) y que no contentos con su brutalidades, se atreven a “innovar” con una propuesta que, si bien ha sido discutida anteriormente, esta vez viene con un “kit” empresarial propio de tecnócratas que lo más cercano que han estado de la realidad del a educación superior en Colombia, es que su despacho queda a menos de un kilometro de la ciudad universitaria.
El asunto ahorita es mucho más grave de lo que antes se proponía. Antes se proponían carreras de 4 años, sistemas de créditos basado en estudios realizados en el exterior, reformas académicas exitosas en las principales universidades del mundo pero sin ajustarlas a nuestras realidades económicas y sociales. Ahora lo que se pretende es una des financiación pública del sistema educativo superior, con la entrada de capital privado que obviamente tiene que ganar plata por alguna parte, así que se propone un sistema de “universidades con ánimo de lucro”. La tecnócrata que tenemos como ministra de educación (que de por si esa señora sabe mucho de negocios, economía y demás pero no sabe nada de educación y calidad académica) dice que esa es la forma de aumentar la cobertura y la calidad académica, al estimular la libre competencia entre estas. Seamos sinceros, los que más ganan en Colombia son los bancos, ¿alguien está contento con su banco? ¿Su cuenta de ahorros le genera los suficientes intereses como para que pueda decir que vale la pena tener sus pesos guardados ahí?
Veamos un caso especifico, la universidad donde actualmente estudio y, no es una universidad modelo, debido en gran medida a su desorden administrativo y a su poca eficiencia al momento de tratar al estudiante de una manera “coherente”, para ellos lo primero es que el estudiante pague, lo segundo es que intente inscribir materias y tercero que inicie a como dé lugar su periodo académico, sin importar las necesidades de cada estudiante, si pudo completar carga o si el sistema no se ha podido desbloquear. Si en definitiva no puede estudiar y le toca cancelar semestre, son más de 5 tortuosos meses para que le devuelvan el dinero, aunque si desea continuar, a los 3 meses le dicen que ese dinero lo puede usar en su siguiente matricula, de lo contrario debe pasar mínimo dos meses más hasta que la carta de devolución de la matricula vuelva a pasar todas las instancias y autoricen la firma de un cheque que podría demorar perfectamente 15 minutos.
Insisto, esto es en una universidad que pregona la “amplia cobertura” como modelo de calidad, una universidad que se jacta de ser la tercera mas grande del país y que proyecta superar en cantidad de estudiantes a las dos más grandes (la UNAD y la Nacional). En este momento uno ve una falla increíble en cuanto a lo que representa cobertura para el factor calidad, en Colombia no hay una política ni un control creíble en cuanto a calidad en la educación superior.
Pero vamos un poco más allá y observemos a los estudiantes del mañana, aquellos que fueron educados bajo el decreto 230, que pasaron uno y otro año de su secundaria amparados bajo una ley que impedía a los docentes evitar su promoción, sin importar lo vagos que hubieran sido a lo largo del año, entrar a una universidad que ya no le importa la promoción de estudiantes y un reconocimiento institucional adecuado, sino que más bien se interesa por la generación de lucro y la satisfacción económica de sus accionistas, va a ser un estudiante que va a pagar más por pasar materias, no por aprender, va a ser una universidad que no va a invertir en C&T, sino que va a procurar mantener sus inversiones a raya y usar los proyectos académicos en pos de la generación de más dinero, pero no en pro de sus alumnos ni de su planta docente, sino en crecer más para poder captar más dinero, con un claro detrimento de la calidad académica, generando más profesionales que mas que pensar e investigar, se dediquen a obedecer y producir, ya que desde la misma universidad se les enseñó que el asunto es de esa dimensión.
¿Dónde queda la investigación, la innovación y la generación de conocimiento? Seamos realistas, El típico empresario colombiano odia investigar, prefiere comprar tecnología obsoleta en lugar de contratar un par de buenos científicos (o ingenieros, o sociólogos o médicos o lo que sea) para tratar de solucionar a base de sus propias herramientas los nuevos desafíos que se le ponen por el frente.
Sin contar con lo que puede sucederles a las universidades públicas, ya que al condenarlas a la financiación privada, estas pueden perder toda la competitividad que han mantenido por décadas, acabando con la excelencia de estas instituciones y poniéndolas al nivel de instituciones de garaje. ¿Cómo se puede ver eso? Los números que proyecta el ministerio de educación son más que claros y contundentes: la idea es que con la financiación privada, a las universidades accedan aproximadamente a un 18% más de recursos, pero no solo piden más calidad, sino un incremento de cobertura cercano a un 30% (datos tomados de una entrevista a Moisés Wasserman, rector de la Universidad Nacional de Colombia), lo más curioso es que de no cumplir con la cantidad ni con la calidad, estas instituciones se exponen a recortes sensibles a su presupuesto, ya de por si bastante estrangulado y agobiado por las políticas que han gobernado desde hace mas de una década, y que van en una clara dirección de la des financiación del aparato educativo estatal.
En mi humilde concepto, es otro nefasto proyecto foráneo (averigüen sobre la amarga experiencia brasilera en ese tema) que pretende ser implementado a base de estudios hechos por sujetos que a duras penas saben que existen las universidades porque de allí de formaron como profesionales, pero que no conocen nada de su funcionamiento, su realidad y mucho menos su importancia en una sociedad civilizada y a tono con los nuevos desafíos.
Si nosotros pensamos en nuestro propio bienestar (como suele ser costumbre en nuestro egoísta y cerrado pensamiento Colombiano) podemos estar pensando en “a mi eso no me toca, que se jodan los pobretones que no tienen plata para pagar una universidad decente”. Les tengo una noticia, en esas universidades van a estudiar sus hijos, sus sobrinos y hasta quizá lo hagan sus nietos, un legado bastante agradable ¿verdad?
miércoles, 26 de mayo de 2010
PATOLOGIA “NATHALIA CASTILLO”

En una de estas noches, alternando conversaciones por Messenger, me he encontrado con una amiga con la que rara vez charlamos, muy rara vez entablamos una conversación fluida, pero que en esas pocas ocasiones es donde sacamos el mejor provecho a nuestra corta interacción, dejando fluir un poco las ideas sin tanto tapujo o pendejada, y nos dedicamos a ver las cosas como las sentimos y percibimos, así sea una cruda realidad. La verdad son conversaciones bastante refrescantes y muy instructivas.
Pero nada como aquella conversación, una conversación que arranca muy normal preguntando el típico “como vas?” pero que ante la respuesta mía se suscita un debate acerca de la conveniencia de la verdad y el valor de ser “frentero”, y ante su respuesta se me viene a la mente un sin fin de ideas que no me he aguantado y que quiero compartir en mi blog mensual.
Ella (cuyo nombre omito, pero si lee esto sabe quien es), me dice que le sucede algo muy extraño, no deja de pensar en la suerte de sus dos ex novios, ya que uno hoy día es un perro mujeriego (la segunda palabra la pongo yo) y el otro es un rumbero, y que lo peor es que le parece increíble pensar que esos hombres que hoy día ve, siempre estuvieron ahí, latentes a la oportunidad de salir a flote. También reconoce que no debería importarle el destino de ellos, pero que le importa, aunque no sabe bien a que se debe.
Mi experiencia en el tema es reducida, pero mas que suficiente para ponerle nombre claro a este comportamiento, que no es nuevo y que me alarma por decirlo de alguna manera, ya que fue el mismo comportamiento que tuvo mi ex novia (si es que se le puede poner ese titulo) durante todo el tiempo que nosotros conversamos luego de que las cosas se vinieron al suelo. “No bebas tanto”, “no fumes”, “cuídate mucho”, “cualquier cosa que necesites ahí estaré”, son frases a las que no le encuentro sentido, ya luego de X tiempo, ¿es necesario que una persona que estuvo de acuerdo con que una relación se terminara, siga haciendo ese tipo de afirmaciones? Lo lamento pero para mi no es valido, tuvo que ser una relación muy corta, o muy de tipo “affaire” para que esas cosas aun se digan entre dos ex novios, de resto me parecen un simple acto de hipocresía en unos casos, y un acto de estupidez en otros. Hipocresía porque luego que vienen a terminar una relación, hacen todo lo posible por acabar lo poco que hay, y luego dárselas de preocupados (as) para mi no tiene presentación, es un acto de total desfachatez creer que aun tienen poder de convencimiento acerca de lo que debe o no debe hacer uno con su vida, ya tuvieron su oportunidad y la desaprovecharon, seria lo mismo preguntarle a una persona que si puede caminar bien luego que le ponemos un tiro calibre 7.62 en la pierna.
Por otro lado la estupidez viene del hecho de que primero son mangoneados (as), con la moral por el piso, engañados (as), utilizados (as) y tras del hecho vienen a procurar el bien de su verdugo, eso dejemoslo a Jesucristo, ya que es equivalente a que si un sujeto nos coje con su carro por pasarse un semáforo en rojo, lo primero que hagamos al recobrar la conciencia es preguntar por el estado del ebrio que nos levantó y cotizar el valor del parabrisas nuevo para el degenerado ese.
¿Suena lógico? Para mi no, y ese es el punto al que quiero llegar, una cosa es terminar las relaciones en buenos términos, no dejar odios latentes que no le hacen nada bien al alma, pero otra muy distinta es preocuparnos por cosas que no hay razón de ser, ya que eso suena a multiples opciones, quieren volver, tienen remordimiento de conciencia, buscan indulgencias tardias, o simplemente no tienen nada mejor que hacer que preocuparse por el ex (o la ex), esperando remendar la pendejada que hicieron, o lo que es peor aun, esperando la segunda palomita para demostrar “que yo soy todo lo que necesita para vivir”.
Ese es mi humilde pero radical punto de vista, posiblemente este sesgado a circunstancias propias, pero yo insisto en que no es propio el venir a velar de una manera tan “sacrificada” por la vida de nuestros ex, uno procura mantener las amistades (en caso de que se pueda), las buenas relaciones y la cordialidad, pero no me parece sano que luego que nos volvemos añicos en una relación (porque por mas bien que termine una relación, siempre se sufre aunque sea poco), venimos al poco tiempo a preocuparnos por ellos, cuando en determinado momento poco o nada nos importó la suerte del que ahora es nuestro ex (no digamos que cuando terminamos lo hicimos por el bien de nuestra pareja).
A esto es lo que yo llamo Patologia “Nathalia Castillo”, no le echo la culpa de ser como es, ya que muy posiblemente lo haga con buena intención, pero al saber que ella no es la única que le pasa, es mi deber comunicarlo al mundo, para asi evitar que otros (as) caigan en el error, y se terminen convirtiendo en agentes patológicos.
¿O será que el agente patológico vengo siendo yo?
Exitos
Diego Sarmiento.
